Rusia y Ucrania acercan posiciones para frenar ataques contra objetivos energéticos.

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Zelenski asegura que se trata de una propuesta que debe convertirse en un acuerdo formal y duradero, mientras el Kremlin califica la iniciativa de “muy buena”. Trump presiona para avanzar hacia una tregua.

Un posible acuerdo para detener los ataques contra instalaciones energéticas de Rusia y Ucrania vuelve a tomar fuerza en medio de la guerra, aunque por ahora no existe una confirmación de que ambos países hayan suscrito formalmente una tregua.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Moscú y Kiev habían acordado dejar de atacar sus respectivas infraestructuras energéticas. El mandatario estadounidense afirmó que Ucrania se comprometió a no atacar objetivos energéticos rusos y que Rusia haría lo mismo.

Sin embargo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, puso matices a la declaración y señaló que Kiev está dispuesta a respaldar una suspensión de este tipo de ataques, pero siempre que exista una garantía real de que Rusia también cumplirá el compromiso.

Zelenski ha insistido en que cualquier pacto debe ser confiable, formal y de largo plazo, de manera que no se convierta simplemente en una pausa temporal que pueda romperse posteriormente. Según el mandatario ucraniano, una reducción de los ataques contra la infraestructura energética podría convertirse en un primer paso hacia una desescalada más amplia del conflicto.

Desde Moscú, la reacción también ha sido cautelosa. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este martes que Rusia considera la propuesta de Trump como una “muy buena idea”, aunque evitó confirmar que el Gobierno ruso haya aceptado formalmente una tregua energética.

La presión de Trump

El papel de Donald Trump ha sido determinante en este nuevo intento de reducir la escalada. El presidente estadounidense había pedido directamente a Zelenski que detuviera los ataques contra instalaciones rusas relacionadas con la producción y suministro de combustible.

Trump ha relacionado además la guerra entre Rusia y Ucrania con el incremento de los precios internacionales del diésel, argumentando que los ataques contra instalaciones energéticas están afectando el suministro de combustible.

La Casa Blanca busca de esta manera impulsar medidas concretas que permitan disminuir las tensiones mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz más amplio.

No obstante, sobre el terreno los combates y los ataques continúan. Esto mantiene la incertidumbre sobre la posibilidad de que la propuesta de tregua energética se transforme realmente en un compromiso estable entre Moscú y Kiev.

Por ahora, la iniciativa representa un posible primer paso hacia la desescalada, pero tanto Ucrania como Rusia deberán convertir las declaraciones políticas en compromisos verificables si se quiere avanzar hacia una pausa real y duradera en los ataques contra la infraestructura energética.

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